Esta vez la ciudad se quedó sin agua por una pieza obsoleta
El servicio se interrumpió en numerosos barrios y, en otros, se vio reducido. El problema se solucionó anoche. El desperfecto se produjo a unos 100 metros del que afectó a toda la ciudad en julio pasado.
A fines de julio del año pasado, toda la capital provincial se quedó sin agua debido a una rotura generada en la denominada Toma Hernández, en el extremo este de la avenida Alem. Menos de seis meses después, ayer se produjo una nueva interrupción en el suministro que afectó a numerosos barrios de la ciudad de Santa Fe. Otros, con mejor suerte, obtuvieron el preciado líquido a cuentagotas (nunca mejor aplicado el término).
La primera información oficial indicaba que en la madrugada “se detectó un fuerte borbotón de agua que estaba surgiendo a través del pavimento, originado en el acueducto de agua cruda de la Toma Hernández. A partir de ese momento se comenzó a trabajar en la apertura del sector, de manera tal de poder llegar a visualizar el origen de la fuga”. Alrededor de las 13, los operarios pudieron divisar los caños buscados y comenzar a despejar de agua y tierra el espacio para iniciar la reparación.
Anoche, en diálogo con Diario UNO, el presidente del Directorio de Aguas Santafesinas SA (Assa), Alberto Daniele, explicó el origen del problema y los pasos que se siguieron en cuanto a la solución.
“La rotura no fue en el caño, sino en una junta que vinculaba dos cabezas de tramos de caños (cada uno de cinco o seis metros). Era una pieza que estaba en boga a principios de los 80; pero tienen problemas porque son de fundición rígida, no flexible”, comenzó a detallar Daniele.
—La reparación, ¿es definitiva?
—No es definitiva. Pueden ser circunstancias parecidas a la reparación realizada el año pasado. Suelen producirse pequeñísimas fugas. Se terminó en primer lugar con la colocación de la abrochadera y se comenzaron a poner en funcionamiento, en forma gradual, las bombas del acueducto (había que llegar a un estándar de cuatro). Luego habrá que hacer un encapsulado similar al que se efectuó el año pasado.
—Teniendo en cuenta que deben haberse utilizado las mismas juntas, en la década del 80, en otros puntos de las redes, ¿prevén nuevos inconvenientes?
—Ahora tenemos que analizar la pieza, porque allí estaría la falla. Esto no implica que tengan que fallar sí o sí, pero la posibilidad de recurrencia está siempre presente y proviene de la ejecución primitiva de estas redes. Siempre implican un riesgo, por eso queremos estudiarlas. Obviamente existen otras juntas de este tipo que daten de esa época, porque era lo que había en ese momento. Pero reitero que esto no implica que fallen en todos los casos.
Por último, Daniele recomendó a los usuarios que, a medida que reciban el servicio, dejen correr el agua algunos segundos en caso de observar algún grado de turbiedad, aunque insistió en que “no implica riesgos sanitarios”.
La antigüedad de la red
Tiempo atrás, luego de que se registrara el corte absoluto en el suministro de agua el 22 de julio pasado, en diálogo con Diario UNO, el subsecretario de Recursos Hídricos de la Municipalidad de Santa Fe, Felipe Franco, destacó que “la ciudad ha crecido evolutivamente y hay un sector más antiguo, compuesto por el casco céntrico, barrio Sur y una parte de barrio Candioti, que es donde está emplazada la planta potabilizadora y que fue el inicio de la red”.
El funcionario agregó luego un dato fundamental: “Alrededor de un 50 por ciento de la red tiene más de 50 años”. Y aquí es clave destacar que en la capital de la provincia la red de agua potable comenzó a construirse en 1903 y se inauguró dos años después.
En cuanto a los materiales utilizados en los primeros años, el ingeniero Franco afirmó que “eran acordes y estaban aprobados por Obras Sanitarias de la Nación; después fueron evolucionando y también hubo idas y vueltas en cuanto a costos y precios que también hicieron cambiar los tipos de materiales”.
Ahí fue cuando comenzaron a jugar el PVC (policloruro de vinilo) y el PRFV (plástico reforzado con fibra de vidrio), los cuales pasaron también por la etapa de aprobación correspondiente. “Hoy, en la extensión de la red se utilizan cañerías de PVC o un polivinilo de alta densidad, que soportan condiciones de trabajo mucho más exigentes y que el deterioro por incrustaciones como el que tienen las de acero –como las que tenemos en la zona sur– es diferente”, expresó el funcionario municipal.
También destacó que “la variabilidad térmica de la ciudad de Santa Fe influye mucho en la contracción y dilatación de los materiales, fundamentalmente en el encuentro con las piezas especiales, que en la mayoría son de bronce; las más antiguas son de acero, que tienen como mayor problema la disponibilidad para abrirse y cerrarse”.
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