Autor: Charles Duhigg
THE NEW YORK TIMES Publicado en el diario Clarín 26.09.10
Jennifer Hall-Massey sabe que no tiene que tomar agua de la canilla en su casa de Charleston, West Virginia. En realidad, toda su familia trata de evitar el contacto con el agua. Su hijo menor tiene costras en los brazos, las piernas y el pecho, donde el agua del baño- contaminada con plomo, níquel y otros metales pesados-le provocó dolorosas erupciones. A su hermano fue necesario arreglarle la dentadura por el esmalte corroído.
Los vecinos se ponen lociones especiales después de ducharse debido a que tienen quemaduras en la piel. Los análisis indican que el agua de la canilla contiene arsénico, bario, plomo, manganeso y otras sustancias químicas en concentraciones que según los reguladores podrían contribuir al desarrollo de cáncer así como a causar trastornos renales y del sistema nervioso.
“¿Cómo es posible que se pueda tener Internet y cable digital pero no agua limpia? Dice Hall-Massey, que es contadora.
“¿Cómo es posible que siga pasando esto en nuestros días?.
Cuando ella y 264 vecinos demandaron a nueve compañías de carbón de la zona y las acusaron de contaminar el agua con desechos peligrosos, su abogado no tuvo que esforzarse mucho para encontrar pruebas.
Tal como lo exige la ley del estado, algunas de las empresas habían revelado en sus informes a los organismos reguladores que desechaban en el suelo concentraciones ilegales de sustancias químicas, los mismos agentes contaminantes que fluían de las canillas de la población.
Los reguladores del estado, sin embargo, nunca multaban ni castigaban a las empresas por violar las leyes sobre contaminación. El patrón no se limita a West Virginia. Hace casi cuarenta años, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley de Agua Limpia a los efectos de obligar a los contaminadores a revelar qué toxinas desechaban en las vías acuáticas y de dar a los reguladores la facultad de multar o encarcelar a quines violaran las disposiciones.
Los estados aprobaron estatutos de contaminación propios, pero en los últimos años las violaciones de la Ley de Agua Limpia experimentaron un marcado aumento en los Estados Unidos, según determinó un exhaustivo análisis de los registros de contaminación de agua que hizo el New York Times.
Tan sólo en los últimos cinco años, las empresas químicas, las plantas industriales y otras compañías violaron las leyes de contaminación de agua más de medio millón de veces.
Sin embargo, la gran mayoría de esos contaminadores no tuvo sanción alguna. Funcionarios estatales ignoran una y otra vez el desecho ilegal de sustancias químicas y la Agencia de Protección Medioambiental Nacional (EPA por sus siglas en inglés), que puede procesar a los contaminadores, a menudo se negó a intervenir.
Como la mayor parte de la contaminación no se detecta por olor ni sabor alguno, muchos de los que consumen peligrosas sustancias químicas no se dan cuenta de ello, ni siquiera una vez que se enferman, dicen los investigadores.
Sin embargo, se estima que 19.5 millones de estadounidenses por año se enferman por tomar agua contaminada con parásitos, bacterias o virus según un estudio publicado en Reviews of Environmental Contamination and Toxicology. Esa cifra no comprende de otras sustancias químicas y toxinas.
En los estados lácteos más grandes como Wisconsis y California, los productores esparcieron en la tierra heces licuadas de animales que así llegaron a las napas de agua y provocaron infecciones graves. El agua de la canilla en zonas del Cinturón Agrícola, incluidas las ciudades de Illinois, Kansas, Mossouri e Indiana, contiene pesticidas en concentraciones que algunos científicos vinculan con defectos congénitos y problemas de esterilidad.
Algunos de los agentes contaminantes fueron relacionados con el cáncer, así como con defectos congénitos y trastornos neurológicos. No obstante ello, menos del 3% de las violaciones de la Ley de Agua Limpia dio lugar a multas u otros castigos significativos por parte de funcionarios estatales. La EPA, por su parte, a menudo se negó a procesar a los contaminadores o a obligar a los Estados a tomar medidas mediante amenazas como postergar la transferencia de fondos nacionales o eliminar facultades delegadas a funcionarios estatales.
“Sin supervisión y fiscalización, las empresas usarán nuestros lagos y ríos como basurales, y por lo que parece eso es exactamente lo que está pasando”, dijo el representante demócrata James L. Oberstar, de Minnesota, que preside la Comisión de Transporte Infraestructura de la Cámara.
En diciembre, Hall-Massey y sus vecinos presentaron una demanda en la corte de distrito buscando una indemnización. El juicio aún no terminó, pero por ahora la mayor parte de la población sigue usando agua contaminada para bañarse, ducharse y lavar los platos.
“La única obligación ineludible de su padre es proteger a sus hijos”, dice Hall-Massey,”
¿Pero dónde estaba el gobierno cuando necesitamos que nos protegiera de todo eso?
Fuente: http://www.newsmatic.e-pol.com.ar/index.php?pub_id=99&sid=635&aid=50467&eid=55&NombreSeccion=Ecología&Accion=VerArticulo
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3 comentarios:
Hola, muy interesante el articulo, saludos desde Chile!
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Hola, muy interesante el articulo, saludos desde Panama!
Buen articulo, estoy de acuerdo contigo aunque no al 100%:)
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